Texto del mes

Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez

El próximo 8 de noviembre se conocerá el ganador del quinto Premio Hispanoamericano de Cuento, galardón con el cual, desde el 2014, la Biblioteca Nacional de Colombia y el Ministerio de Cultura buscan fortalecer el campo editorial del cuento, así como celebrar el quehacer y la creatividad de los cuentistas de lengua española. En esta quinta edición participaron 127 escritores, de los cuales solo catorce llegaron a su etapa final como resultado del extenso proceso de selección por parte de los jurados Élmer Mendoza, de México; Piedad Bonnett de Colombia; Alberto Manguel, deArgentina; Mathías Enard, Francia y Diamela Eltit, de Chile.

Conozca a continuación los catorce finalistas seleccionados del Premio Hispanoamericano de Cuento 2018

El Premio Hispanoamericano de Cuento reconoce el trabajo del ganador con la suma de 100.000 dólares, junto con la circulación del libro a través de las 1475 bibliotecas de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas de Colombia. De igual forma, los finalistas de este año recibirán tres mil dólares como estímulo por su trabajo.

Finalmente, queremos recordar una anécdota sobre los comienzos como escritor de Gabriel García Márquez, particularmente sobre la historia de su primer cuento, recopilada por Mario Vargas Llosa en su libro García Márquez: Historia de un deicidio:

“Solo estudió un año en la Universidad de Bogotá, 1947, y en ese año escribió su primer cuento. Ocurrió según él de una manera deportiva. “Ulises”, el crítico y novelista Eduardo Zalamea Borda, director del suplemento literario de El Espectador, había publicado un artículo afirmado que la joven generación literaria era nula: “A mí me salió entonces un sentimiento de solidaridad para con mis compañeros de generación y resolví escribir un cuento, no más para taparle la boca a Eduardo Zalamea Borda que era mi gran amigo, o al menos que después llegó a ser mi gran amigo. Me senté, escribí el cuento, lo mandé a El Espectador y el segundo susto lo tuve el domingo siguiente cuando abrí el periódico y a toda página estaba mi cuento con una nota donde Eduardo Zalamea reconocía que se había equivocado porque con ese cuento “surgía el genio de la literatura colombiana” o algo parecido. Esta vez sí que me enfermé y me dije: “¡En qué lío me he metido! ¿Y ahora qué hago para no hacer quedar mal a Eduardo Zalamea Borda?” Seguir escribiendo es la respuesta”.